La reputación es uno de los activos más valiosos para cualquier directivo. Construir una buena imagen lleva años de esfuerzo, pero puede desmoronarse en cuestión de días si se ve comprometida por un incidente, una investigación o simplemente por aparecer involucrado —aunque sea de forma indirecta— en una situación controvertida.
En un entorno empresarial cada vez más expuesto al escrutinio público, evitar el daño reputacional o realizar una correcta gestión es esencial para proteger la carrera de los líderes y la propia estabilidad de las organizaciones.
¿Por qué el daño reputacional es un riesgo tan crítico para un directivo?
Porque una buena reputación abre puertas, facilita alianzas, atrae talento y genera confianza. Sin embargo, los factores que pueden perjudicarla son múltiples, complejos y, en muchos casos, inesperados:
- Procesos judiciales que trascienden a los medios.
- Sanciones regulatorias.
- Polémicas vinculadas a decisiones empresariales.
- Crisis reputacionales que afectan indirectamente al directivo, aunque no sea responsable directo.
Además, algunas investigaciones o procedimientos pueden tardar años en resolverse, tiempo en el cual la persona queda expuesta al juicio público, incluso aunque finalmente se demuestre su inocencia.
El principio de Maxwellización: un derecho que no siempre se respeta
En el derecho anglosajón existe el concepto de Maxwellización, que establece que la persona objeto de una investigación debe tener la oportunidad de responder antes de que se publique un informe que le involucre. Sin embargo, en la práctica, este principio no siempre se respeta.
Por eso es fundamental que los directivos cuenten con mecanismos de protección que les permitan hacer frente a estas situaciones sin poner en riesgo su reputación o su patrimonio.
Tres claves para evitar el daño reputacional
- Asumir la responsabilidad personal
No se puede dar por hecho que la empresa cubrirá siempre los costes o que saldrá en defensa del directivo. Muchas investigaciones o litigios aparecen incluso años después de haber terminado la relación laboral. Por eso, es importante que cada directivo tome conciencia de los riesgos reputacionales que conlleva su cargo y actúe en consecuencia.
- Mantenerse informado y asesorado
Resulta clave conocer las soluciones disponibles, como las pólizas de Responsabilidad Civil de Administradores y Directivos (D&O). Este tipo de seguros no solo cubren posibles indemnizaciones o gastos legales, sino que también pueden incluir servicios de gestión de crisis reputacional y comunicación, indispensables para proteger la imagen pública en un momento delicado.
- Negociar las coberturas desde el inicio
Estos seguros y sus condiciones se pactan habitualmente en el momento de firmar el contrato de trabajo. Por eso, es importante negociar desde el principio las mejores coberturas, adaptadas al nivel de riesgo y exposición del cargo.
Cuidar hoy la reputación para proteger el futuro
El daño reputacional no solo pone en jaque la carrera de un directivo, sino que también impacta en la confianza del mercado, los accionistas, los empleados y los clientes. En JORI&, ayudamos a directivos y empresas a identificar sus riesgos y a establecer medidas de protección adecuadas, incluyendo seguros D&O y estrategias preventivas.
Si quieres saber cómo podemos ayudarte a blindar la reputación de tus directivos y tu compañía, contáctanos.
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